A ellas les quería agradecer, como a aquellos profesores cuyos nombres afloran espontáneamente cada vez que surge el recuerdo, por haber contribuido a forjar esta comunidad de "quintoañeros eternos". Están presentes en nosotros hoy que rondamos los cincuenta, pero tenemos mucho más en común que la edad: sentimientos, valores, perspectivas de vida.
Mientras no perdamos la capacidad de asombro, esa que asoma en cada gesto retratado el 3 de octubre, seguiremos conectados con esa alegría de un tiempo que creíamos olvidado, el de la "Generación Bé".
[Foto: Mary y Lili bailan la jota, calle Italia Lomas de Zamora, 1965]



